Jugo de naranja suma beneficios cardiovasculares a su aporte vitamínico

Por décadas, el vaso de jugo de naranja en el desayuno ha sido un símbolo global de salud, asociado, principalmente, con el fortalecimiento del sistema inmunológico. Sin embargo, la ciencia moderna está develando una nueva faceta que ubica a esta bebida cítrica como un verdadero protector cardiovascular, más allá de sus aportes vitamínicos.

En las investigaciones de salud citadas por el profesor, un grupo de personas adultas consumió 500 mililitros diarios de jugo de naranja natural durante dos meses, evidenciándose una reducción en la actividad de los genes vinculados con la inflamación, la regulación de la presión arterial y el metabolismo de la glucosa en sangre.

Además, las enzimas Nampt, Sgk1 y las proteínas IL6, IL1B y Nlrp3, que suelen ponerse en marcha cuando el cuerpo está sometido a estrés, también redujeron su actividad. La respuesta varió en función del tamaño corporal. Las personas con más sobrepeso y obesidad, tendían a mostrar mayores cambios en los genes implicados en el metabolismo de las grasas, como un aumento de las lipoproteínas de alta densidad (HDL), reducción de la resistencia a la insulina, así como reducciones en la presión arterial sistólica. 

A esto se le suma que, según una revisión reciente, el zumo de naranja influye en las vías relacionadas con el uso de energía, la comunicación entre las células y la inflamación. También puede afectar la microbiota intestinal, que cada vez se considera más importante para la salud cardíaca.

La fórmula

El efecto cardioprotector del jugo de naranja se basa en sus nutrientes. Si bien la vitamina C es un poderoso antioxidante que combate el estrés oxidativo que daña las células, otros elementos cumplen funciones específicas que impactan directamente en el sistema circulatorio.

Los flavonoides, particularmente la hesperidina, son los verdaderos héroes ocultos en el jugo de naranja. Este polifenol, abundante en los cítricos, ha demostrado en diversas investigaciones su capacidad para mejorar la función endotelial, que es la salud del revestimiento interno de los vasos sanguíneos.

Un endotelio sano es fundamental porque se encarga de regular la dilatación y contracción de las arterias, asegurando un flujo sanguíneo óptimo. Al mejorar esta función, la hesperidina ayuda a reducir la presión arterial de manera significativa.

La ingesta diaria de jugo de naranja natural asegura un suministro constante de este compuesto, al ayudar a mantener las arterias flexibles y reduciendo el riesgo de hipertensión.

Recomendaciones

  • Prioriza la fruta entera. La fibra presente en la pulpa y la membrana ralentiza la entrada de fructosa a la sangre.
  • Controla las porciones. Limítate a una o dos naranjas pequeñas.
  • Jugo natural. Un vaso de jugo puede equivaler a tres o más naranjas, liberando mucho
  • Azúcar de golpe. Así que bebe un vaso pequeño al día.
  • Combina con fibra. Acompaña la naranja con alimentos ricos en fibra (como avena, nueces) para mejorar aún más la absorción del azúcar.
  • Momento ideal. Los especialistas recomiendan consumir el jugo de naranja por las mañanas para aprovechar su aporte energético y de antioxidantes.
  • Chequeo médico. Recuerda consultar a un profesional antes de modificar tu dieta. Si tienes diabetes, habla con tu médico o nutricionista.

Fuente: Medios Digitales 

VTV/RIRV/MQ