ESPECIAL | Torpe reacción de “líderes” mundiales ante pandemia evidencia su incapacidad mientras contagian a sus pueblos

“La epidemia global que ha paralizado a millones de personas en todo el mundo y trasladado temporalmente a la comunidad mundial a la Edad Media, es una herramienta para medir a los países, ya que la gestión de sus líderes ante la plaga de Covid-19 será decisiva para determinar su futuro”, escribió el diario turco Daily Sabah en un informe de reciente publicación.

Las pautas seguidas por los gobernantes de cada nación para contener el contagio del coronavirus entre sus poblaciones han sido bien diferentes y contrastantes. Mientras unos daban prioridad a la salud pública, otros, en cambio, la minimizaban, y comparaban al virus con una gripe común. Peor aún, por temor a que cundiera el pánico entre la población, esperaron sin hacer absolutamente nada hasta ver si la crisis se resolvía por sí sola.

Este contagio infeccioso no solo identificó los defectos de los “sistemas miopes” que anteponen los beneficios económicos a todo lo demás, sino que también mostró la incapacidad de algunos líderes mundiales para tomarse en serio esta grave emergencia sanitaria, con más de 1 millón 900 mil infectados en todo el mundo y un saldo mortal que supera las 119.000 víctimas.

Esta crisis global del Covid-19 puede propiciar el declive del actual orden mundial, basado en un neoliberalismo defendido por el régimen imperial que gobierna  EE.UU. incapaz de afrontar este desafío, reseñó la agencia HispanTV en un completo análisis de la pandemia global.

Y la miopía de dos líderes en especial, el de Reino Unido y de EE.UU., Boris Johnson y Donald Trump, respectivamente, los está poniendo en el centro de las críticas mundiales.

niega a autorizar vuelos humanitarios directos del Convisa y de otras aerolíneas para retornar a connacionales varados en EE.UU.

EE.UU. está preparado para todo, dijo Trump

Trump hizo poco o nada para evitar la propagación del coronavirus en EE.UU. Incluso, desde un principio, se resistió a aceptar que la enfermedad estaba contagiando rápidamente a la población estadounidense y, hasta que le fue posible, trató de minimizar la gravedad de la pandemia asegurando que su país estaba preparado para enfrentar cualquier cosa.

El enfoque de Trump ante la pandemia del coronavirus ha mostrado que el capitalismo de antaño, trocado en neoliberalismo, del que se nutre este presidente, no ha estado a la altura de las circunstancias, es decir, de una emergencia sanitaria de tal magnitud, con más de 587.000 contagiados y más de 23.000 muertos en todo Estados Unidos, según registros de este lunes.

El neoliberalismo, defendido por Washington contra viento y marea como el mejor modelo para controlar el destino de millones de personas, pero que prioriza la economía y a las grandes corporaciones, se opone abiertamente a la participación del Estado como garante de mayor justicia social, es decir, del Estado benefactor para todos sus pobladores.

Esta es la razón por la cual los estadounidenses se toparan con la tibia respuesta de Trump ante la rápida propagación del virus. Al inquilino de la Casa Blanca le preocupaba más el curso económico de EE.UU. que la salud de sus ciudadanos.

Trump quitó importancia a esta enfermedad, frente a las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) que instó a las autoridades mundiales para que pusieran en marcha los protocolos sanitarios oportunos en sus países a fin de prevenir el contagio.  Luego culpó a la OMS y hasta intentó aplicarle “sanciones” mediante congelamiento de fondos. Previamente, ejecutó un plan para desviar la atención de los estadounidenses anunciando el envío de la flota de guerra al Caribe para atacar a Venezuela.

Incluso, intentó sacar rédito electoral de este asunto culpando a los demócratas de politizar el «insignificante brote» del coronavirus en EE.UU. En una rueda de prensa celebrada a mediados de marzo, dijo que la vida volvería a su curso normal después de la Pascua cristiana, es decir, para después del 12 de abril. Y recientemente fue revelado que planteó la posibilidad de dejar que el contagio «bañara» al país para que los infectados generaran anticuerpos según la visión del concepto de «inmunidad colectiva».

Todas estas alertas no bastaron en su día para que el dirigente de la primera superpotencia mundial dejara de último la salud de sus ciudadanos para beneficio económico de las grandes corporaciones, cuyas aportaciones por vía tributaria alimentan el engranaje de la maquinaria imperial de Estados Unidos.

Finalmente no le quedó más remedio que rendirse ante las altas cifras de enfermos contagiados con Covid-19 que acudían a los centros hospitalarios, cuyas imágenes dantescas difundían los medios de comunicación locales, y acabó declarando el estado de desastre por primera vez en todos los estados de la nación.

Esta tardía reacción del líder republicano, de algún modo, constató la incapacidad del sistema de asistencia sanitaria pública estadounidense, e incluso privada en la cuna del capitalismo mundial, para responder a la afluencia masiva de pacientes infectados, en especial en el estado de Nueva York.

EE.UU. registra nuevo récord de casi 2.000 muertos en últimas 24 horas por covid-19
EE.UU. registra nuevo récord de casi 2.000 muertos en últimas 24 horas por covid-19

La Gran Bretaña

El Gobierno del Reino Unido, presidido por el premier Boris Johnson, tampoco tomó en serio las alertas sanitarias de la OMS y tardó su tiempo en darse cuenta del grave peligro que representaba este patógeno.

El Ejecutivo conservador del corte neoliberal, ya tarde, procedió a promover políticas basadas en estrategias de “inmunidad colectiva”, con la ilusión de controlar la catástrofe humanitaria en su país.

Dado que esta estrategia se basa en que una vez que gran número de personas se contagian con el patógeno, es esencial que el sistema sanitario dé una respuesta adecuada y acorde al número de pacientes. Pero la cantidad de personas que requirieron tratamiento colapsaron los servicios de salud. La respuesta de control que se previó es algo que no ha ocurrido en el Reino Unido, según denuncian los medios de comunicación locales.

A la fecha, en Reino Unido suman 88 mil 621 infectados por la enfermedad y un total de 11.329 víctimas fatales, con tendencia al incremento exponencial.

El propio Primer Ministro fue víctima del contagio y debió ser hospitalizado de urgencia en una Unidad de Cuidados Intensivos en Londres, donde, afortunadamente para su vida, los galenos pudieron rescatarlo de la muerte. “Me salvaron la vida”, dijo Jhonson al salir del peligro.

La reacción de Trump y Johnson ante esta pandemia global les afectará a nivel nacional e internacional, ya que son los garantes del modelo neoliberal en el mundo, es la conclusión más probable del complicado e inédito panorama que está pintando la pandemia global del Covid-19.

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