“Superlunes” de protestas contra Piñera a pesar del acuerdo para nueva Constitución en Chile

En el segundo “superlunes” de protestas, tras el realizado el pasado 5 de noviembre, los chilenos se concentraron nuevamente contra el gobierno de Sebastián Piñera, algunos en la emblemática plaza Italia de Santiago, la cual ha sido bautizada como la Plaza de la Dignidad, y en la cercana avenida Libertador General Bernardo O’Higgins, más conocida como Alameda.

Además de las concentraciones, la Coordinadora por la Asamblea Constituyente de la Universidad de Chile invitó a organizaciones vecinales, sindicales, barriales, medioambientales, estudiantiles, entre otras, para tratar el tema de la convocatoria a un proceso constituyente en el país.

También llamaron a realizar un cacerolazo nacional para las 21:00 horas (local), informó RT.

Este lunes 18-N se cumple un mes desde que los chilenos comenzaron las fuertes manifestaciones contra el Gobierno del presidente Sebastián Piñera, aunque hubo acciones de protestas desde el 14 de octubre.

Aunque las concentraciones fueron convocadas para las 17:00 horas (hora local), en muchas ciudades y barrios comenzaron a manifestar desde horas de la mañana.

En Maipú, una comuna de Santiago, estudiantes secundarios, como parte de las protestas, se tomaron las dependencias de la Corporación de Educación. Además, armaron barricadas y trancaron algunas avenidas principales.

Estallido social ininterrumpido

Las protestas evidenciaron el estallido social de un país desigual, que pretendió ser un “modelo” milagroso que fue hecho pedazos.

Comenzaron contra el alza del precio del pasaje del Metro de Santiago que venía aumentando en forma progresiva sin que el gobierno atendiera las quejas. Tras el estallido, que incluyó saqueos a locales comerciales, el presidente Piñera reculó y canceló la medida; sin embargo, ya se había registrado un despertar histórico en la población que ahora incluso pide la renuncia del mandatario.

La ciudadanía ha sacado a relucir además viejas demandas, como la falta de gratuidad en la educación, mejoras en la distribución de pensiones y aumentos salariales, sumado al acceso a derechos básicos, como la salud y la vivienda digna y la derogación de la Constitución de la dictdaura de Augusto Pinochet, aún vigente.

Sobre esto, el Congreso alcanzó un histórico acuerdo para someter a referéndum la posibilidad de realizar una nueva Constitución que reemplace a la actual norma, proclamada en 1980, durante la dictadura de Augusto Pinochet.

Para abril los chilenos están convocados a un plebiscito, en el que deberán decidir si quieren reformar la Constitución y el mecanismo para hacerlo. Todo el proceso para tener la nueva Carta Magna llevará hasta finales de 2021, cuando se someta a un proceso de ratificación el nuevo texto.

Sin embargo, la población ha pedido la convocatoria de una Asamblea Constituyente para la redacción de una nueva Constitución y continúa en la calle manifestando su protesta.

Los chilenos han denunciado la violación de los derechos humanos por parte de los carabineros, la fuerza policial que existe desde la dictadura pinochetista y que ha reprimido brutalmente a los manifestantes.

/JB