¿Cómo afecta la pirotecnia a los animales?
La utilización de fuegos artificiales genera impactos significativos en diversas especies, tanto domésticas como silvestres. El ruido, las partículas químicas y las explosiones repentinas afectan de manera directa la salud y el comportamiento de los animales.
El oído de perros, gatos y caballos es más sensible que el humano, lo que convierte las detonaciones en una fuente de daño auditivo. Los sonidos pueden alcanzar hasta 190 decibelios; supera incluso el nivel de un disparo, lo que ocasiona pérdida de audición y tinnitus en algunos casos.
El miedo y el estrés son consecuencias frecuentes. Las explosiones inesperadas provocan crisis de ansiedad, taquicardia, temblores y desorientación. Se estima que una quinta parte de las desapariciones de mascotas ocurre por ruidos intensos, principalmente asociados a la pirotecnia.

En zoológicos se ha comprobado que especies como rinocerontes, guepardos y elefantes muestran alteraciones visibles ante los estruendos. Roedores y aves también presentan respuestas de pánico, lo cual prolonga su estado de alerta incluso después de cesar el ruido.
Las partículas liberadas por los petardos, como el polvo fino PM10, representan un riesgo adicional. Estos contaminantes afectan el sistema respiratorio de animales y humanos, lo cual puede agravar enfermedades existentes y generar nuevas complicaciones.
Los gatos, por su curiosidad, enfrentan un peligro mayor de intoxicación al ingerir restos de pirotecnia. En algunos casos, sufren lesiones graves o pérdida de visión. Los caballos, por su condición de herbívoros en constante alerta, reaccionan con intentos de huida que pueden derivar en accidentes.
Las aves experimentan taquicardia y desorientación; algunas especies abandonan sus nidos y dejan sus crías desamparadas. En colonias densas, las explosiones provocan choques contra edificios o desplazamientos hacia zonas inseguras.
Los invertebrados y vertebrados pequeños también resultan afectados, aunque menos estudiados. Para ellos, las explosiones representan un evento de gran magnitud, con consecuencias potencialmente más severas que en animales de mayor tamaño.
Frente a este panorama, diversas ciudades han optado por alternativas como espectáculos de luces láser, espectáculos de drones o fuegos artificiales silenciosos. Estas medidas buscan reducir el impacto en la fauna y demostrar que es posible celebrar sin comprometer el bienestar de los animales.
Fuente: Medios Internacionales
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