Predicción matemática del tiempo cumple 100 años

Hasta bien entrado el siglo XX, el pronóstico meteorológico tenía mucho de artesanal y poco de científico. En su mejora tuvo mucho que ver la primera predicción con números, realizada por Lewis Fry Richardson hace un siglo. La aportación del matemático británico, reforzada por el avance informático, hizo que diera un salto enorme en rapidez y precisión.

Este ordenador ENIAC de 1ª generación ocupaba una superficie de 167 m² y operaba con un total de 17 mil 468 válvulas electrónicas, siete mil 200 diodos de cristal, mil 500 relés, 70 mil resistencias y 10 mil condensadores. Realizaba cerca de cinco mil sumas y 300 multiplicaciones por segundo.

“Aciertas menos que el hombre del tiempo”, rezaba un dicho caído en el olvido. La expresión refleja la escasa confianza que la predicción meteorológica inspiraba antes de la introducción de los ordenadores.

Para anticipar el tiempo se recurría “a fenómenos que habían sucedido en el pasado, y por observación de la atmósfera se determinaba lo que iba a ocurrir en pequeñas regiones. Aunque existía una red de observatorios, la poca comunicación entre ellos hacía muy complicado, por ejemplo, establecer con suficiente tiempo la formación de un centro de bajas presiones. La predicción meteorológica no era una ciencia todavía”, comenta a SINC Susana Bayo, física especializada en atmósfera del Environmental Physics Laboratory de la Universidad de Vigo.

Superar esos obstáculos fue el cometido que se fijó Lewis Fry Richardson, un matemático nacido en la Inglaterra victoriana.

Graduado en ciencias naturales en Cambridge, su formación cuáquera —una rama disidente de la iglesia anglicana— le movió a declararse objetor de conciencia al estallar la Primera Guerra Mundial. Transcurrió la contienda en una unidad de ambulancias conducidas por cuáqueros, aprovechando “su trabajo de camillero para recopilar observaciones meteorológicas”, refiere a SINC José Miguel Viñas, meteorólogo de Meteored.

Finalizadas las hostilidades, Richardson retornó a la Oficina Meteorológica a la que había ingresado en 1913, pero fue despedido por sus antecedentes de objetor cuando el departamento pasó a depender del Ministerio del Aire. Optó entonces por ejercer la docencia mientras trabajaba en diversas investigaciones, entre ellas, ciertos problemas físicos relacionados con la atmósfera.

VTV/CC/EMPG

Fuente: SINC