OPINIÓN| Bastante historia hay aquí | ¿Por qué Carabobo?, por Pedro Calzadilla

5 razones para celebrar el bicentenario

El año 2021 llega con una enorme carga simbólica. Es el horizonte histórico fijado en nuestros corazones por el comandante Chávez. Nos alistamos como pueblo insurgente a celebrar los 200 años de la Batalla de Carabobo ¿Quién que haya nacido en esta tierra ignora y desconoce la importancia de este acontecimiento? Todas y todos atesoramos en nuestra memoria y nuestra conciencia, información, ideas, imágenes y sentimientos sobre el 24 de junio de 1821.

Hagamos un somero inventario del sentido y la significación que cobra para nosotros, las patriotas y los patriotas del siglo XXI, la conmemoración del bicentenario de Carabobo.

Un primer asunto a destacar es que a Carabobo fuimos enarbolando el proyecto de Bolívar; el proyecto de la República Radical abocetada por el Libertador en el discurso de Angostura, la república de la “mayor suma de felicidad posible”, la de la “igualdad establecida y practicada”, la de “moral y luces” para todos y todas, la república sin esclavizadas y esclavizados. Luego de diez años de un intenso recorrido histórico, la república mantuana de 1811 había madurado para dar paso a un proyecto popular. Las banderas que enarbolamos en Carabobo llevan el signo de la independencia como principio superior y la igualdad como opción histórica que se hace hegemónica. Como dijo el compañero presidente Nicolás Maduro, cuando fuimos a Carabobo íbamos llenos de moral, victoriosos en la idea y en la verdad de Venezuela. Es por ello que al conmemorar hoy los 200 años de Carabobo, festejaremos un momento fundacional, primigenio, antecedente directo de nuestro proyecto histórico: el Proyecto Nacional Simón Bolívar.

Una segunda anotación que conviene subrayar es que a Carabobo fuimos y triunfamos con Bolívar como líder supremo. Esta afirmación pudiera parecer una obviedad… pero no lo es. Recordemos el complejo proceso de consolidación de la autoridad del Libertador y el enorme esfuerzo hecho para la reunificación de las fuerzas insurgentes a su alrededor. Bolívar llega ya victorioso a Carabobo -afirmado en su liderazgo- y de allí sale fortalecida la unidad popular en torno a su conducción crecientemente indiscutida. El triunfo de Carabobo es un triunfo del genio de Bolívar: cuando celebramos este momento fundacional, celebramos a Bolívar y nos celebramos como sus hijos e hijas.

Si a Carabobo fuimos con un proyecto nítido y con el fértil liderazgo de Bolívar, también lo hicimos como pueblo todo entero, unido: es la unidad el signo distintivo de esa épica magnífica. Unidad en los propósitos y voluntades, unidad de las revolucionarias y los revolucionarios, unidad -ahora sí- “nacional”. Integración que define y explica la exitosa faena. A Carabobo fuimos todos y todas, he allí la novedad. El pueblo oriundo de todas las regiones del país, pertenecientes a todos los grupos étnicos y clases sociales, a todos los sexos y edades. Carabobo deviene en lugar de confluencia del acumulado de fuerzas históricas libertarias e insurgentes: Carabobo es unidad y unanimidad nacional.

Carabobo es también un inmenso triunfo cultural. La confluencia del pueblo diverso -que éramos entonces y que seguimos siendo- en las sabanas de Carabobo sirve de metáfora de una realidad que se ha fraguado gracias al fuelle de las faenas políticas y de la propia guerra. Orientales, llaneros, centrales, marabinos, coreanos y guayaneses, juntos, cantando al unísono la canción de la patria dice mucho como saldo histórico y como anuncio de lo porvenir. La venezolanidad se encuentra en trance de dibujarse con mayor nitidez. A Carabobo fuimos cobijados bajo incipientes pero sin duda vigorosos lazos de identidad cultural nacidos de las urgencias de un tiempo revolucionario.

Para cerrar este rápido escrutinio conviene destacar la importancia que Carabobo tiene en la confirmación y vitalización del proyecto bolivariano de unión de Nuestra América. Este acontecimiento histórico entendido como decisivo para la concreción de la independencia de Venezuela, es también la piedra angular para la consolidación de la República de Colombia (la de Bolívar) al tiempo que hace posible el avance de la revolución hacia el sur del continente. Carabobo es el signo de la unión nuestroamericana, de la liberación del sur. Por ello cuando festejemos los hechos de Carabobo de 1821 lo haremos también bajo el aliento del espíritu unionista de nuestro proyecto histórico.

La ecuación luce completa: proyecto popular, sólido liderazgo de Bolívar, unidad nacional, identidad cultural y la unión de Nuestra América. Quizás existan otras importantes que no se mencionan aquí, pero he allí al menos cinco razones imprescindibles que nos invitan a celebrar por lo grande este tiempo bicentenario Carabobo 1821 – 2021. Privilegio histórico que no puede sernos indiferente. /JML