Niños palestinos liberados relatan torturas en cárceles israelíes

La ONG Defensa de los Niños de Palestina (DCIP, por sus siglas en inglés) puso de manifiesto este fin de semana en un revelador informe las graves torturas y malos tratos que sufrieron tres adolescentes palestinos durante su detención en el tristemente célebre centro de detención israelí Sde Teiman, en el sur de la Palestina ocupada.

En entrevistas realizadas por DCIP, Muhamad Nael Khamis al-Zoghbi, de 17 años; Faris Ibrahim Faris Abu Jabal, de 16 años, y Mahmud Hani Muhamad al-Majayda, de 17 años, explicaron que fueron detenidos por las fuerzas israelíes cerca de puntos de distribución de ayuda y llevados a la cárcel de Sde Teiman.

Denunciaron que sufrieron torturas, palizas e inanición durante su detención, y afirmaron que el trauma resultante les ha causado graves trastornos del sueño, miedo y enuresis nocturnas.

Jabal, quien fue detenido junto con su padre mientras buscaba ayuda cerca del llamado Corredor de Morag el 11 de septiembre, relata haber sido golpeado tan severamente por fuerzas sionistas durante su interrogatorio, que su frente “se abrió y requirió puntos de sutura”.

“No sentí más que dolor (…) Soporté esas horas sin comida, agua, ni siquiera la oportunidad de ir al baño. El miedo me paralizó, impidiéndome pedir nada, y a menudo perdía el control de mi vejiga durante el interrogatorio”, expresó Jabal.

Añadió que durante ese tiempo, un soldado se levantaba y lo golpeaba por la frustración que sentía cuando perdía una partida en su teléfono. Los chicos fueron sometidos a una forma de tortura conocida como la “sala de discoteca”, donde se les obligaba a tumbarse en el suelo mientras sonaba música hebrea a todo volumen durante más de 12 horas.

Jabal declara que permaneció en esa habitación hasta el final del día, al soportar numerosos ataques, que incluían golpes en la cabeza contra la pared, patadas y tirones de pelo. Desde su liberación, Jabal ha sufrido dificultades para mantenerse de pie, pérdida del control de la vejiga y pesadillas recurrentes que le hacen despertarse y gritar.

“Me despierto sobresaltada por sus gritos, y él se acurruca temiendo que lo golpeen, suplicando: ‘No, no, por favor, no me pegues’”, declaró la madre de Jabal a DCIP.

El informe destaca que la sistemática tortura y detención de niños palestinos por parte de Israel constituyen una violación de los Convenios de Ginebra y del Estatuto de Roma. Además, el DCIP también hace hincapié en que, como signatario de la Convención contra la Tortura, Israel está legalmente obligado a prevenir, investigar y enjuiciar los actos de tortura.

Fuente: Hispan TV

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