Karla González es la artista joven del mes del Museo Arturo Michelena

A través de las redes sociales, la Fundación Museos Nacionales (FMN) sigue con fuerza en la promoción de nuevos talentos en las artes, es por ello que el programa “Artista joven del mes” se renueva mes tras mes para así dar espacio a la generación de relevo que paso a paso renueva y llena de vida cultural al país. Esto con el apoyo del Ministerio del Poder Popular para la Cultura.

El Museo Arturo Michelena (MAM) de la FMN presenta a Karla González como la artista del mes de agosto. Ella es una joven artista plástica que presenta de forma virtual su trabajo Umbrales a través de @fundacionmuseos en Twitter e Instagram.

Umbrales presenta el abstraccionismo orgánico, la conexión vegetal que se funden en una alegoría el cual busca reflejar desconexión del ser humano en medio del caos urbano. Este trabajo también puede ser admirado en la cuenta del MAM en IG @museoarturomichelena. Esta propuesta plástica está integrada por 18 obras, todas realizadas en pintura acrílica u óleo, sobre madera, tela o canvas; en medidas que van desde 15 x 15 cm, hasta 80 x 100 cm.

González tuvo la oportunidad de trabajar como asistente de restauración. Realizó varios trabajos en el Panteón Nacional, la Casa Amarilla y las iglesias de San Francisco y Petare (todas en Caracas), que influyeron en que tomara la decisión de estudiar arte en la Universidad Experimental Nacional de las Artes (Unearte)

De acuerdo con el texto curatorial, allí fue –durante su participación en unos talleres de pintura- donde surgió esta propuesta. En el escrito se afirma que la artista ha continuado con esta tendencia hasta nuestros días y en ello ha querido emplear como alegoría, la ventana de una casa y su reja como ente separador del mundo interno y el externo.

Este desarrollo desemboca “hacia los caminos y las estructuras internas, llegando a umbrales de iluminación interior. Del mismo modo que refleja la naturaleza que se percibe hacia el exterior. Es una propuesta autorreferencial en la que se va retratando el proceso de la búsqueda de la conexión con lo divino que habita en todos los seres humanos”.

González entreteje en su trabajo unas miradas parciales y fragmentadas de los espacios exteriores que, a los ojos de quien los observe, parecen cercanos, pero a al mismo tiempos inaccesibles y complicados. De esta manera, la distancia toma protagonismo, así como el mundo interior de la artista.

“Esto se refleja en sus pinturas, donde el mosaico colorido y natural que vemos a través de las ventanas y rejas, se va haciendo más pequeño, secundario y accesorio de unos espacios y caminos laberínticos, donde prevalece el azul con momentos en blanco como puntos de luz, clara referencia a sus búsquedas interiores”. 

En Umbrales, la artista tiene la intención de llevar al espectador por las delgadas líneas que delimitan y separan el caos urbano del ser humano en su interioridad que siempre está en la búsqueda de lo divino.

Ese “proceso personal en el que se deja de ver hacia afuera, es decir, prestarle atención al exterior, a lo que dicen o piensan las demás personas, la publicidad o los parámetros de la sociedad”, con el objetivo de que las personas miren a lo que sucede en su interior, donde los puntos de luz, representen esa conexión con lo sagrado.

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