CRISIS SOCIAL Y POLÍTICA | Guatemaltecos exigen renuncia de presidente Alejandro Giammattei

Siguen las protestas en Guatemala. En medio de una severa crisis política, social y económica, los guatemaltecos exigen la renuncia del presidente, Alejandro Giammattei.

Los manifestantes se pronuncian contra el Gobierno y el cuerpo legislativo, que aprobó un presupuesto para el 2021 que redujo fondos para la educación, salud y lucha por los derechos humanos.

Las imágenes del Congreso de Guatemala en llamas en medio de protestas sociales sorprendieron por su crudeza y por tratar de reclamos a un Gobierno que apenas asumió en enero de 2020. Centenares de personas irrumpieron en la sede del parlamento y quemaron parte de sus instalaciones. 

La ciudadanía guatemalteca se pronunció así contra el presupuesto de unos 12.700 millones de dólares aprobado por el Congreso. Este redujo fondos para la atención a pacientes con COVID-19, la educación, la lucha por los derechos humanos, el combate a la desnutrición, entre otros. En contraste, fortaleció ministerios como el de la Infraestructura y Vivienda que en el país tradicionalmente se consideran un botín de corrupción.

Sin embargo, y según explicó a Sputnik el politólogo guatemalteco Luis Velázquez, la escalada de tensión puede explicarse por una crisis que se arrastra desde 2015, cuando salieron a la luz una serie de actos de corrupción que vinculaban a las autoridades aduaneras del país centroamericano en aquel entonces.

Hace 5 años, diversos sectores de la sociedad guatemalteca salieron a las calles en rechazo a las denuncias de corrupción en el Gobierno del general Otto Pérez Molina. Las protestas llevaron a su renuncia, la de su vicepresidenta, Roxana Baldetti, y de los miembros de su Gabinete. Tanto el exmandatario como Baldetti están detenidos a la espera de juicios por varios casos de corrupción.

Ahora, el deterioro de la situación llegó poco después de que el vicepresidente de Guatemala, Guillermo Castillo, le propusiera a Giammattei la renuncia conjunta, ante el descontento generado por la aprobación del presupuesto sin precedentes, que incrementará la deuda del país.

OEA y el vicepresidente

Cuando el descontento de la población con el presupuesto enviado al Congreso por Giammattei ya era un hecho, el vicepresidente, Guillermo Castillo, lanzó públicamente la posibilidad de vetar el proyecto de Ley de Presupuesto para 2021 y que ambos renunciaran a su cargo. En su solicitud, también planteaba que el Presidente eliminara el Centro de Gobierno, una suerte de jefatura de Gabinete que el mandatario creó a comienzos de su gestión.

Velázquez explicó que fue la creación de este Centro de Gobierno lo que motivó, desde el inicio mismo de la gestión, un distanciamiento entre el Presidente y su Vicepresidente.

Según el analista, el Centro de Gobierno «en la práctica ha reemplazado varias funciones de la Vicepresidencia y funciona como si fuera un superministerio que coordina ejecuciones que le corresponde a otros organismos».

El recelo hacia el Consejo de Gobierno, y la acumulación de poder en torno a su titular Miguel Martínez, hace que la propuesta de Castillo no sea sorpresiva para los analistas guatemaltecos. Sin embargo, para Velázquez el anuncio no deja de ser «una pedrada al aire» ya que, en lugar de proponer que los sustitutos a los mandatarios que quedarían vacantes los elija el Congreso, pidió convocar a un grupo respaldado por la Iglesia Católica y la Iglesia Evangélica para realizar esa transición.

En las horas siguientes a su propuesta, Castillo también discrepó con Giammattei en su decisión de invocar la Carta Democrática Interamericana de la Organización de Estados Americanos en busca de apoyo contra los manifestantes. Según Velázquez, Giammattei busca construir hacia el exterior una «narrativa» basada en que los problemas sociales obedecen a sus diferencias con el vicepresidente y las élites económicas, obviando la crisis que se arrastra desde 2015.

¿Renuncia o autogolpe?

A pesar del intento del Vicepresidente, para Vélazquez el «carácter autoritario» de Giammattei hace difícil pensar en que acepte alejarse de su cargo como consecuencia de las protestas. De todas maneras, consideró que el mandatario puede llegar a verse acorralado en caso de que las protestas continúen escalando de intensidad y las élites económicas, con «influencia preponderante» en el quehacer político guatemalteco, comiencen a presionar en favor de un cambio. En la misma línea, apuntó que el papel del Gobierno de Estados Unidos podría ser crucial.

El Presidente podría tener a su favor a otra élite «emergente» que el politólogo describió como integrada por militares y «políticos que se hicieron millonarios a través de cargos públicos». Con una influencia también importante, estos grupos podrían dar «margen de maniobra» al Presidente en un momento de crisis.

Es por eso que el analista se inclinó más por la posibilidad de que Giammattei «intentara o diera signos de un autogolpe, que quizás pueda no ser definitivo sino un amague». La reticencia del Vicepresidente a renunciar en solitario, de hecho, es vista como una estrategia para evitar dejar al Presidente solo en su cargo, fortaleciendo su perfil más «autoritario y posiblemente dictatorial».

A su juicio, las protestas de 2020 están movilizando a diferentes sectores de la sociedad guatemalteca de una forma inédita, al tiempo que tienen un cariz «más popular» que las de cinco años atrás.

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