Conozca los efectos de la onicofagia en la salud dental

Los seres humanos debido al estrés y la tensión de la vida cotidiana adquieren malos hábitos que desarrollan sin darse cuenta mientras realizan las actividades diarias, en la mayoría de las veces dichas costumbres comienzan desde la infancia y continúan a través de los años hasta llegar a la edad adulta, este es el caso de la onicofagia.

La onicofagia proviene del griego, y es el hábito de comerse las uñas de los dedos de las manos. La persona que padece onicofagia puede llegar al extremo de dejar la piel al descubierto y provocarse un deterioro estructural permanente. La onicofagia es rara antes de la edad de los tres años, pero de acuerdo a las estadísticas el 30 por ciento de los niños entre siete y 10 años de edad y el 45 por ciento de los adolescentes practican este hábito, en los adultos la prevalencia de esta costumbre disminuye.  

En este sentido, el morderse las uñas facilita el transporte de gérmenes que se ocultan bajo las uñas a la boca y viceversa, con lo cual se lleva la infección de los dedos y se produce panadizos, infección del tejido blando (pulpejo) de la punta del dedo. Cuando los casos son extremos, también genera una mala imagen a las personas que lo practican, debido a que las manos con las “uñas comidas” tienen muy mala presentación, lo que provoca consecuencias a nivel de las relaciones sociales de la persona.

El hábito crónico de morderse las uñas es perjudicial a largo plazo para la esmalte frontal y del ápice de los dientes, con lo que se incrementa la caries en las zonas afectadas; además, puede modificar la arcada, según la función que realizan los dientes al protruir la mandíbula.

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