CRÓNICA | CAPITALISMO SIN MÁSCARA: EE.UU. y sus aliados en guerra por los tapabocas de la pandemia

El 90% de todas las mascarillas médicas del mundo se fabrican en China. Debido a la pandemia del coronavirus, el mundo se enfrenta a la falta de estos equipos médicos en los países occidentales, mayoritariamente capitalistas, que se han enfrascado en una verdadera guerra para asegurar el suministro, incluso robándoselo a sus propios aliados y todos acusando a EE.UU. de querer acaparar y dejar al planeta sin el esencial escudo de protección ante la Covid-19.

Este conflicto, que agrava una situación ya de por sí tensa, surge tanto entre países como EE.UU. y sus adláteres europeos, así como entre los gobiernos centrales y sus propias regiones, en la demostración fehaciente de cómo el capitalismo se quita su histórica máscara de libre comercio, para intentar ponerse una mascarilla (tapaboca) que lo proteja del enorme caos sanitario que está produciendo en sus propios países.

Europa contra ella misma y EE.UU.:

En Francia son cada vez más los presidentes regionales que acusan a Estados Unidos de interceptar sus pedidos en los aeropuertos chinos a golpe de dinero en efectivo, pero París también ha irritado a Estocolmo por haber retenido durante dos semanas un lote de mascarillas destinado a España e Italia, informó Sputnik.

Según reseñan otros medios internacionales, EE.UU. pagó hasta cuatro veces más y en efectivo en el propio aeropuerto de Shanghai, China, por el mismo pedido que ya había pagado Francia.

De esta manera el cargamento que iba destinado a Francia se desvió rumbo a Estados Unidos, una práctica que fue calificada por los franceses como “sucias artimañas de ciertos compradores americanos”, que buscan abastecerse de mascarillas en un mercado que actúa bajo la ley de la jungla.

«Tenemos que luchar por esos vuelos casi 24 horas, porque los norteamericanos llegaron al mercado chino, y para que esos aviones despeguen, hay que hacer un esfuerzo», relataron autoridades de la región francesa de Grand Est, tras fletar un avión especial para traer las mascarillas compradas en China y ver frustrados sus intentos.

La tarifa de flete se ha triplicado desde que comenzó la crisis, ya que el sector de la aviación casi ha dejado de operar en varios continentes a la vez y ha comenzado un proceso de especulación comercial sin precedentes.  

Pero los franceses, ahora víctimas, ya habían realizado lo mismo con un cargamento de 4 millones de mascarillas que iban con destino a España e Italia, dos de los países más afectados por el Covid-19.

Pero esto no es el único caso. En Francia ya se han producido incidentes similares, como la incautación de 680 mil máscaras con destino a la República Checa que, a su vez, incautó un lote similar con destino a Italia.

La razón es que el 3 de marzo, el presidente Emmanuel Macron había firmado un decreto que habilitaba al Gobierno a requisar, como en tiempos de guerra, todos el inventario de material que estuvieran en territorio francés para luchar contra el virus. “Estamos en guerra”, argumentó el presidente francés.

Tras las acusaciones contra EE.UU., un alto funcionario de la administración norteamericana declaró a AFP que el gobierno no ha comprado ninguna mascarilla que fuera a ser entregada por China a Francia, y que las informaciones que afirman lo contrario son «completamente falsas».

CAPITALISMO SE QUITA LA MÁSCARA: EEUU y sus aliados en guerra por los tapabocas contra el Covid19

Todos apuntan contra EE.UU.

Esta situación ha hecho que altos  políticos de Francia y de Alemania, entre otros países europeos, hayan acusado esta semana a EE.UU. de practicar «piratería moderna» y de utilizar medios ilícitos para obtener mascarillas.

También en el continente americano, el gobierno de Canadá advirtió a sus pares de EE.UU. para que no bloqueen la entrega de mascarillas a su país. El primer ministro Justin Trudeau, advirtió en forma contundente a EE.UU. que si Trump interrumpe la exportación de productos esenciales, «se perjudicará a sí mismo tanto como a Canadá».

Las reacción se produjo luego que Donald Trump pidiera a la empresa 3M dejar de exportar mascarillas modelo N95 a Canadá, así como también a América Latina, para así tener toda la producción en Estados Unidos.

“Se perjudicará si vemos una interrupción de los bienes y servicios esenciales que fluyen de un lado a otro de la frontera», manifestó Trudeau. El intercambio de bienes y servicios “es algo bueno para ambos países y esperamos continuar garantizando que los suministros esenciales crucen la frontera», dijo el canadiense, amenazando en forma velada sobre lo que ocurriría en el futuro.

Pero, como epílogo de esta guerra, Trump invocó la Ley de Producción de Defensa para obligar a 3M Company a producir todas las máscaras necesarias para cubrir las necesidades de los médicos en EE.UU., acusando a la empresa de algo impropio: venderlas al mundo. «Hemos golpeado fuerte a 3M hoy después de ver lo que estaba haciendo con sus máscaras”, escribió Trump en su cuenta de Twitter.

La empresa se vio obligada a emitir un comunicado de prensa en donde explicó que Trump “pidió que se dejaran de enviar respiradores hechos en Estados Unidos a otras partes de América del Norte y Latinoamérica”, esto a pesar de que se producen 35 millones de cubrebocas de dos fábricas norteamericanas para clientes de todo el continente.