Astronautas de Shenzhou-18 alcanzan nuevo horizonte con caminata espacial pionera

En una jornada que redefine los límites de la exploración espacial china, la tripulación de la Shenzhou-18 llevó a cabo una caminata espacial, que no solo rompe récords sino que también amplía las posibilidades de la presencia humana en el cosmos, pues en un despliegue de destreza y coordinación, Ye Guangfu, Li Cong y Li Guangsu emergieron de la estación espacial china para emprender una misión extravehicular que se extendió por cerca de ocho horas y media.

La misión, meticulosamente planeada y ejecutada, tuvo como objetivo principal la instalación de dispositivos de protección contra residuos espaciales. Aparatos que son esenciales para garantizar la integridad y seguridad de la estación espacial frente a la amenaza constante de los desechos orbitales. La tarea fue asistida por el brazo robótico de la estación, una maravilla de la ingeniería que simboliza el avance tecnológico de China, y un equipo de apoyo en Tierra, que vigiló cada movimiento y aseguró el éxito de la operación.

Este evento representa la segunda caminata espacial para Ye Guangfu y la primera para Li Guangsu, ambos regresaron al módulo de laboratorio Wentian sin contratiempos, lo que consolida la seguridad y eficacia de las prácticas de la CMSA. La agencia anunció que la misión Shenzhou-18 no se detiene aquí; se esperan más experimentos científicos, pruebas técnicas, actividades extravehiculares adicionales y la instalación de cargas útiles externas, todo en aras de fortalecer la investigación y el desarrollo en el ámbito espacial.

La historia de las caminatas espaciales chinas es rica y significativa. Desde el histórico paseo de Zhai Zhigang, en la misión Shenzhou-7, en 2008, hasta las cuatro caminatas realizadas por la tripulación de la Shenzhou-15 y el mantenimiento en órbita efectuado por la Shenzhou-17, China ha demostrado su compromiso y capacidad para contribuir de manera significativa a la exploración espacial. Con cada nueva misión, se escriben páginas llenas de valentía y conocimiento, y la Shenzhou-18 no es la excepción.

Este nuevo récord no es solo un logro técnico, sino un testimonio del espíritu humano y su incesante búsqueda por alcanzar las estrellas y más allá.

VTV/A.M/OQ