ALBA – TCP en post pandemia | Venezuela resiste la COVID-19 y el bloqueo imperial garantizando el derecho a la educación

Venezuela asume la educación a distancia para garantizar la vida y el derecho a la educación con el programa Cada Familia una Escuela, con plataformas comunicacionales y educativas y diversas estrategias pedagógicas, enfrentando las persecuciones económicas del bloqueo imperial y que comparte con los países de la Alianza Bolivariana de Nuestra América (ALBA).

Así lo informó en videoconferencia, el vicepresidente Sectorial para Socialismo Social y Territorial y ministro de Educación, Aristóbulo Istúriz, en su participación en el encuentro ministerial virtual y semipresencial de la Alianza para discutir la agenda educativa en tiempos de pandemia, que fue instalado en Caracas por el secretario general del ALBA, Sacha Llorenti.

“Como venezolano, quiero decirles hoy que nuestro pueblo está afectado por la otra pandemia de la ofensiva imperial con la guerra económica, bloqueo brutal y medidas coercititas violatorias de todo derecho internacional para obligar al pueblo a  arrodillarse”, adelantó Istúriz.

“Venezuela ha dado resistencia y podemos decir, en medio de la pandemia, y de las sanciones coercitivas ilegales imperiales, tenemos Patria y en 2021 con los 200 años de la Batalla de Carabobo, nuestro pueblo asume el espíritu libertario del pasado y hoy vamos a la ofensiva para la completa y definitiva independencia”, agregó, al comentar la experiencia lograda en el año de llegada del coronavirus, que en Venezuela comenzó el 13 de marzo de 2019, con la decisión de suspender clases presenciales pero garantizando la educación a todo nivel mediante nuevas fórmulas pedagógicas.

Los logros obtenidos, pues se debió aprender sobre la marcha mediante innovaciones educativas, se sistematizaron en un Congreso Pedagógico que cerró el año con todas las experiencias realizadas de la educación a distancia.

Se realizaron seminarios, con la UNICEF, UNESCO y países hermanos, para discutir la educación comparada y ofrecer los éxitos bolivarianos. Entre éstos, están el Seminario la Televisión educativa y el impacto psico-social y emocional de la cuarentena en los niños.

Informó que en el país, se culminó con éxito el año académico 2019-2020 y se inició el correspondiente a 2020-2021 también con medidas preventivas de bioseguridad y a distancia, aprovechando la fórmula venezolana 7+7, que otorga una semana de flexibilización cuidada y ampliada, seguida de la otra de cuarentena social, voluntaria, colectiva y segura.

En este año, el presidente Maduro señaló el regreso semipresencial a las aulas de clases y ya se está trabajando en alternativas para garantizar el derecho humano a la educación durante la llamada postpandemia.

Bloqueo afecta a la educación universitaria

Por su parte, el ministro de Educación Universitaria, César Trómpiz, durante su intervención, dijo que la experiencia de la educación a distancia para pre y postgrado, fue cumplida a satisfacción en más de 90% de los centros universitarios.

Informó que Venezuela garantizó una matrícula de 3 millones 145 mil 869 estudiantes en todas las universidades públicas y privadas en el marco del Plan Universidad en Casa.

Alertó que en Venezuela el sector universitario ha sido castigado por los daños de la persecución financiera de EE.UU. y sus Gobiernos cómplices, con el cierre definitivo de cuentas bancarias en el exterior. Recordó que la primera de ellas se dio en 2016, con el secuestro de la cuenta del Plan Ayacucho, que afectó a estudiantes de pre y postgrados, así como las iniciativas de cooperación educativa con la ALBA y otras asociaciones estudiantiles, como las de África.

El actual bloqueo ha afectado los servicios informáticos de la Universidad Simón Rodríguez, castigando a más de 120 mil estudiantes, y la agresión económica  ha llegado a la Universidad Central (UCV), cuyas cuentas en el exterior han sido cerradas por órdenes de la llamada Oficina de Control de Activos del régimen imperial que gobierna EE.UU..

No obstante, frente a la pandemia y a las medidas coercitivas, en cada Consejo Universitario se creó un Comité contra la COVID-19, con la creación además de brigadas voluntarias y el papel importante de más de 35 mil estudiantes de medicina que se integraron al Sistema Nacional Público de Salud para enfrentar el coronavirus en medio de las mal llamadas “sanciones”.

Se diseñaron piezas de contenido para la Universidad en casa a través de radio, televisión, redes sociales, además atendiendo a más de 80 mil estudiantes de la Misión Sucre y Universidad Bolivariana de Venezuela.

“Y con el Sistema Nacional de Ingreso, a través de un esfuerzo social y político de la juventud universitaria, de docentes y autoridades, fuimos casa por casa a buscar a los bachilleres para inscribirlos, fueron más de 359 mil jóvenes, para ingresarlos a las universidades”

Se entregaron más de 85 mil tabletas computarizadas a docentes de tiempo completo y medio tiempo de instituciones públicas, y se contó con un “repositorio” digital donde las universidades compartieron sus experiencias durante la cuarentena social, colectiva y voluntaria, y los planes y estrategias educativas utilizadas.

Dijo que en Venezuela en la cuarentena 7+7 la educación universitaria estaba autorizada para practicar y ejercer durante la semana flexible las áreas experimentales, laboratorios y pasantías como apoyo presencial a los universitarios.

“Todo esto se ha logrado pese a las medidas coercitivas de EE.UU. y sus países aliados”, resumió, concluyendo que en esta época pospandémica, el reto es preparar el retorno semipresencial a clases con las lecciones aprendidas durante la pandemia y aprovechar la tecnología para reinventar las universidades.

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