Por: Judith León / Periodista

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La mesa está servida. Comenzó la revolución bolivariana de Nicolás Maduro Moros, que aun cuando el domingo 14 de abril alcanzó una victoria con un margen cerrado en votos diferente en comparación con lo acostumbrado con Chávez, pasa a ser el “primer Presidente Chavista…después de Chávez”. Bien dicho.

Pero, luego de los sucesos que hemos vivido en estas últimas horas, después de los comicios, con ataques claramente fascistas, que al momento arrojan ocho muertos venezolanos, chavistas, decenas de heridos y un sin número de actos vandálicos contra instalaciones de CNE en las regiones, de algunos CDI, y otras agresiones, no queda lugar a dudas que estamos frente a una escalada de odio, promovida intencionalmente, para buscar consecuencias nefastas para todo el pueblo. De allí que algunas reflexiones, a la luz de los hechos, son más que una necesidad un deber. “El que tenga ojos que vea y el tenga oídos que oiga” (Mateo 11:15)

Hay muchas lecturas en este inesperado desplazamiento de votos hacia la oposición. Vamos a escrutar algunas opiniones.

Para el encuestador Óscar Schemel, “la situación económica (inflación), desabastecimiento de algunos productos, apagones, etc, ha sido un elemento principal en este fenómeno del voto electoral que ha favorecido las arcas del candidato perdedor. Otro elemento, indica el especialista, es que la caída del voto madurista, se agudiza en los últimos ocho días, antes de los comicios (lo que no pudieron sondear) y en su opinión, también contribuyó la corta brecha de votos entre ambos contendores  el discurso, a su juicio, no adecuado de Maduro ante las expectativas de los votantes, los que en mi opinión esperan propuestas concretas, comprables, que se dan en cualquier contienda electoral. Sumado a ello, dice el experto encuestador, también le falló la acertada asesoría en esta contienda electoral. Es decir que fue más  atractiva la oferta propagandística de la oposición, surtió el efecto esperado.

El candidato perdedor fue adecuando su discurso, confrontó con lenguaje contundente a Maduro y trazó una moderación y simpatía para captar el voto chavista. Incluso señala nota que ha mejorado en oratoria y expresión corporal para estas lides. Ahora él opositor gobernador de Miranda, siempre habla de “pueblo”, dejó atrás la “sociedad civil”. Destaca “Maduro tú no eres Chávez…pero invoca con respeto al Presidente fallecido e incluso casi alaba su condición de gran líder. La línea estuvo clara…ganar el voto chavista, el voto opositor a él, que es a final de cuentas el propósito de unas elecciones, en donde gana quien tenga más votos, así de simple.

También Schamel consideró que desfavoreció a Maduro no hablar sobre el tema económico, que es apremiante y de interés colectivo, y siempre una premisa en estos eventos electorales. Es decir que el elector se pregunta qué va a hacer  ese candidato, para mejorar mi situación económica, doméstica y de desarrollo nacional?.

Curiosamente, el candidato perdedor tampoco habló de la economía, más allá de generalidades, y concentró su llamado a la “unión” entre los venezolanos, apelando a la  exclusión que dicen tener y recalcando las debilidades notorias como la inseguridad, el deterioro de infraestructura, vialidad y otros temas de orden público que incluso prometió resolver todos, sin decir cómo. Además, sin dejar de promover su respeto a las Misiones y otras prebendas sociales, que son logros del actual gobierno Bolivariano.

También utilizó la jerga frontal, y en cuanto pudo desbocó la descalificación a la condición del pasado laboral, profesional, de Maduro (el autobusero), lo que dejó de lado a pocas semanas de los comicios, pero que en mi opinión sí caló en algunos sectores medios.

De manera que cada mensaje de la oposición estuvo precisado para captar el voto de aquellos que no le acompañaban. Capriles comenzó a penetrar a las clases más humildes desde la anterior campaña presidencial.

Tuvo además la asesoría para parecer un candidato con roce popular, aprovechando su cargo como autoridad regional, local y  candidato presidencial anterior, y una base de contacto con las mayorías, más amplia y reciente.

Nicolás Maduro,  a mi manera de ver, quedó blindado en un discurso político casi único a sus seguidores chavistas, “seré el Presidente de los más humildes”, ha dicho. Y los sectores medios, profesionales, a lo mejor se sintieron excluídos de su plan de gobierno.

Sus opositores votantes tal vez consideraron que no hubo ofertas concretas, creíbles para ellos y como sabemos que “Maduro no es Chávez”, quien tenía un legado de victorias comiciales como ningún otro Presidente, tuvo el reto de ser su  sucesor y conseguir una votación victoriosa en tiempo récord. También la motivación del votante, incluso del chavista, sería distinta. Le tocó a Maduro  cautivar al elector y más aun al indeciso, al resentido, al abstencionista o al opositor con una campaña plena de sentimientos encontrados, de críticos a favor y en contra, con el compromiso de ganar  pero con la inevitable condición de no parecerse a Chávez. Ha sido como subir el Everest en un día.

Por eso y más Maduro, mejor dicho, quienes conducen esa campaña electoral tenían que apelar a una estrategia muy bien pensada, trabajada, cronometrada, para captar votantes nuevos y también no limitarse a  su presencia simpaticona. En este aspecto, no la tuvo fácil Nicolás porque su antecesor era un campeador electoral. El sentimiento, el grado que alcanzó Hugo Chávez en conexión con el pueblo es insuperable y logra incluso cambiar los indicadores de abstención por todos estos años y convertir las votaciones electorales en una participación obligada, animada y confrontada, pero siempre a su favor.

No es la intención comparar ya que creo que Maduro ha logrado en estas elecciones del 14 de abril una victoria importante, considerando el  compromiso asumido, una misión de vida que le legó nada menos que Hugo Chávez Frías.

Pero ¿Cuál fue el objetivo de la oposición en desatar los demonios?

Primero, y como ya se decía, “cantar fraude” y ante el resultado cerrado, “ese fraude” se hizo más apetecible. Para crear, de manera inmediata, ante el mundo entero, que éste es un gobierno “ilegitimo”. Pero fue una cantada de bingo adelantada.

El resultado cerrado no lo esperaba ni el gobierno de Estados Unidos. Esa condición se convierte en una gratificante oportunidad para el candidato perdedor, para sembrar la duda ante la ética del CNE -lo que hizo durante toda la campaña- y sobretodo, fue el aditivo para enfurecer a sus seguidores más radicales. Elevó el tono y se  mostró de inmediato como el candidato ganador, como el Presidente, pués.

Creo que hasta allí era comprensible su jugada. Pero ¿qué pasa, que luego cuando apelan a la violencia sangrienta?. Sencillamente emulan nuevamente su carácter de políticos fascistas, promoviendo el odio, tal y como lo hicieron  los días 11, 12 y 13 de abril de 2002, cuando crearon el caos y salieron a cazar chavistas.

Pero como aquellos días, le vuelve a salir el tiro por la culata. La intención de confrontar pueblo contra pueblo no lo avalan ni sus seguidores más enamorados. No obstante, el llamado inoportuno del candidato perdedor, desconociendo resultados y cantando fraude el mismo 14 de abril, desató su jauría.

Ojalá y los implicados en tan lamentables hechos de asesinatos y atentados terroristas de estos días, luego de ese llamado de fraude, esos delincuentes sean castigados como corresponde.

Maduro toma las riendas

Ahora bien, ¿Qué vendrá en lo adelante?. “Vamos hacer un gobierno desde el plan nacional hacia lo local, al rescate del sistema eléctrico nacional…vamos acabar con el burocratismo y la corrupción…” dijo Maduro en un encuentro este miércoles 17 de marzo.

Qué bien…Maduro toma  las riendas del gobierno, del trabajo, sin más tardanza. Pero con este contexto, de violencia amenazante opositor, Capriles nuevamente pone en vilo la paz del país y pensando en ello, me  atrevo a hacer algunas recomendaciones, tal y como muchos compañeros lo hacen este momento, en Aporrea, un portal que da apertura a las más diversas opiniones desde hace muchos años y eso es maravilloso.

Decía Schemel, que el tema económico tiene que ser abordado prontamente por Maduro, explicar al pueblo la situación y los planes que va a desarrollar.

Es verdad, no podemos ocultar que la caída del salario en este momento y los índices de inflación golpean el bolsillo de todos, que el acaparamiento afecta, así como la escasez de algunos rubros, la inseguridad, etc.

Por ello es necesario evaluar el por qué de esa votación que emigró a la oposición, el porqué de aquellos que se abstuvieron de cumplir con el deber de votar. Es necesario revaluar todas las instituciones del gobierno y conocer las insatisfacciones de los trabajadores, sin ánimo de cacería, hay que escuchar lo que tienen que decir y mejorar lo que haya que mejorar. No podemos quedarnos con el abuso de poder de algunos funcionarios públicos. La participación popular no puede ser retórica y que el burocratismo, la corrupción sigan campante.

Es necesario, a mi modo de ver, renovar el Gabinete Ejecutivo, dar un refrescamiento y oportunidad a líderes emergentes, confiables y comprometidos.

Es necesario evaluar las necesidades de las gobernaciones, para comenzar con el trabajo más perentorio. Es necesario no callar aquellas voces criticas y por el contrario dar valoración a las recomendaciones. Es necesario crear planes de empleo diversos, como por ejemplo, al sector de la tercera edad, que siendo sanos y algunos útiles y dispuestos estamos en recesión por el estigma de la vejez. Es necesario que  el sector de la juventud, una gran mayoría cesante, tenga oportunidades con planes concretos y no en censos que quedan el olvido. Hay que enterrar el palanquismo y promover desde el gobierno plazas de empleo.

Es necesario que el presidente Maduro, no se quedé bloqueado en los anillos de seguridad y escuche todas las corrientes políticas, sociales, dentro y fuera del país.

Y esto lo digo porque los recién resultados electorales, sin duda, indican un reflejo de insatisfacción de una gran parte de la población, que está pidiendo ser atendida, escuchada. Serán seis años de gobierno, que no dudo, Maduro  va a consolidar con éxito, seguramente obtendrá importantes logros, enmarcados en el compromiso con el legado de Chávez, pero también es la hora de revisar, rectificar, reformular  y llevar los cambios necesarios a todo el espectro nacional.

No creo que Maduro quiera ser el Presidente de sólo siete millones y piquito de ciudadanos, Tiene que ser-como ha dicho- el primer Presidente chavista, después de Chávez, para los más de 30 millones de venezolanos y venezolanas.

Ese debe ser un objetivo en lograr “la mayor suma de felicidad posible para nuestro pueblo”, así lo reiteraba el querido presidente Chávez.

Ánimo Nicolás, ahora tú  eres el líder… tú puedes…ya pasaste la primera oleada de intento de Golpe este 15, 16, 17, de abril de 2003. Podrían venir por más pero no estás sólo. Pero te toca repensar la estrategia de aglutinar pueblo, no subestimar a nadie, todos somos venezolanos y amamos la patria por igual. Hay tiempo que los radicales de oposición no envenenen más gente.

Tu reto principal creo es  llevar del papel a la realidad, a la acción “El Plan Nacional Simón Bolívar”, en donde los siete millones que no votaron por ti también se sientan beneficiados.