Por Marcos Pérez / @Marcosoneis

El escenario de las próximas elecciones está más claro que nunca.

Sin lugar a dudas, la continuidad de la gestión gubernamental liderada por Nicolás Maduro debe proseguir como un hecho natural; habida cuenta de la voluntad del presidente Chávez, expresada en vida: MADURO, DESDE MI CORAZÓN.

Como presidente en ejercicio, Maduro ha fortalecido su gestión política con obras concretas en cada ciudad importante del país, así como en Caracas, la capital, donde cerró su campaña victoriosa con una multitudinaria concentración de apoyo a su candidatura que se ha fortalecido con el mensaje claro que nos ha enviado.

La acogida de su mensaje por el pueblo chavista ha sido entusiasta, generosa, consciente y sincera, porque los jóvenes deportistas, estudiantes, cultores populares, artistas, adultos mayores, campesinos, obreros, pescadores, conductores, microempresarios, profesionales y técnicos, poetas e intelectuales; y, primordialmente las mujeres: jóvenes y adultas de diversas profesiones y estratos sociales, quienes constituyen un bastión inexpugnable, un ejército organizado con madurez, claridad política, e ideológica.

Este masivo respaldo hacia Nicolás Maduro cuenta con veinte gobernaciones, distrito capital; y cuidado si en el estado Miranda, este espaldarazo se vuelca también hacia el socialismo bolivariano. Tengo mis dudas en Lara, no así en Amazonas, donde debemos trabajar hacia la reconquista de ese estado, cuya composición étnica y dependencia burocrática de la población se inclina, por ahora, hacia el actual gobernador. Prefiguro que este mapa político teñido de rojo, a todas luces, podría trepar hasta la anhelada cota de diez (10) millones de votos.

En consecuencia, ¡Chávez, te lo juramos! ¡Todos y todas votaremos por Maduro, porque somos mayoría!