Este jueves fue inaugurada Galería de los Mártires 1958-1998, la cual tiene como objetivo preservar la memoria de aquellos hechos que marcaron la vida política de la Venezuela de la cuarta República, cuando en nuestro país, la llamada democracia puntofijista se estrenó con torturas y desapariciones, que se extendieron durante las décadas de 1960, 1970, 1980 y 1990.

"Esta exposición es una condena moral a esos hechos que han pretendido ocultar".

Durante la inauguración de la exposición, la Defensora del Pueblo, Gabriela Ramírez, resaltó que el propósito de esta iniciativa es  "desenmascarar los rostros de los torturadores y develar los motivos de esas desapariciones”.

Ramírez convocó a la población, en especial a los jóvenes, a visitar la galería que está ubicada en la planta baja del Palacio de Gobierno del Distrito Capital, en el centro de Caracas, ya que en ella se puede conocer la realidad de la época que sustentó las bases de los gobiernos cuartorrepublicanos, durante los cuales se registraron masacres, torturas y desapariciones a luchadores sociales.

“La misión de la defensoría del pueblo es desempolvar estos rostros de la desmemoria y del olvido".

La exposición se enmarca en la conmemoración de la Semana de los Derechos Humanos, organizada por la defensoría del pueblo como una manera de recordar la represión, tortura y masacre que vivió el pueblo en el 27 de febrero de 1989.

“La misión de la defensoría del pueblo es desempolvar estos rostros de la desmemoria y del olvido, sacarlos a luz y mostrarles a nuestros jóvenes de hoy en día por qué luchaban, por qué se organizaban y por qué fueron torturados”, explicó la Defensora del Pueblo.

"Esta exposición es una condena moral a esos hechos, que han pretendido ocultar y que hoy ponemos a la vista y conocimiento del pueblo para que conozca la verdad de lo que aquí ocurrió", expresó Ramírez

Asimismo, aseguró que el 27 de febrero de 1989, conocido como El Caracazo,  es cuando se le cae la máscara a la cuarta república y se muestra como un sistema de gobierno represivo, perseguidor y hostigador”.

“Lo último que pudiéramos manejar es un sentimiento de revancha porque ese sentimiento fue el que alentó a los torturadores del pueblo”.

Dejó claro que el deseo de su despacho y de todos los familiares de las víctimas es que se haga justicia: “Lo último que pudiéramos manejar es un sentimiento de revancha porque ese sentimiento fue el que alentó a los torturadores del pueblo”, reiteró Gabriela Ramírez.

En la actividad estuvo presente el hermano de Alberto César Millán, una de las víctimas, asesinado el 4 de mayo del año 1962, a los 18 años de edad, por agentes de la Policía Política (Digepol), en lo que se conoce como la Masacre del Liceo Sanz (Liceo Nacional Miguel José Sanz).

Allí, agradeció al Gobierno Nacional por las medidas asumidas: "Ahora tenemos la posibilidad de hacer justicia por la cantidad de masacres que ocurrieron en este país", destacó.