La superficie del Sol está casi 'fría' si la comparamos con la corona, o sea, la atmósfera solar, que es 400 veces más caliente. Esta gran diferencia siempre ha sido un misterio para los astrónomos, que ahora se han acercado un poco a su solución.

El campo magnético del Sol incluye espirales enormes que se levantan desde la superficie hacia la corona. Podemos ver estas espirales porque el plasma brillante de la superficie fluye a lo largo de sus curvas.

Los investigadores de la Universidad de Michigan, EE.UU., encabezados por Richard Frazin y Ann Arbor midieron la temperatura de estos bucles coronales durante un mínimo solar (una fase de tranquilidad en la que se produce un menor número de manchas solares y llamaradas).

Esperaban que todas las espirales se calentaran con la altura, ya que ese era el caso durante las fases más activas. No obstante, algunas de las más cercanas al ecuador del Sol se enfrían cerca de sus cumbres. Frazin piensa que este fenómeno podría producirse durante todo el ciclo solar y les ayudará a explicar la causa del calentamiento coronal.