La tarde del sábado fue muy lluviosa. Un “palo de agua” estaba cayendo de Los Teques a Caracas, punto desde donde continuó con su caminata  José Gregorio Luque El Peregrino, para llegar a eso de las 4:30 de la tarde a la sede del Ministerio del Poder Popular para la Educación, ubicada en la esquina de Salas en Caracas.

Este hombre de 51 años de edad, vestido de Nazareno y empapado de agua, llegó con su cruz a cuestas de más de dos metros de largo, transmitiendo esa buena vibra y energía positiva, sin mostrar signos de cansancio, sino de alegría y esperanza. Fue recibido por Jacqueline Pérez, directora de la Zona Educativa del Distrito Capital, en representación de la ministra Maryann Hanson.

Luque, presidente de la Fundación  “Misión Jesús, Caminata por la Fe”, emprendió su Cruzada Milagrosa del Oriente, el pasado 5 de agosto desde su natal San Fernando de Apure, pasando por Calabozo y San Juan de Los Morros en Guárico; Cagua y la Victoria  en Aragua, Los Teques en Miranda y  Distrito Capital. El próximo martes 21 de agosto retoma su peregrinar, para dirigirse a Guatire, Guarenas, Caugacua y Cúpira en Miranda, para luego visitar los estados Anzoátegui, Nueva Esparta, Vargas y retornar al Distrito Capital, cuando volverá a reencontrarse con la razón de ser de su caminata por la vida: Hugo Chávez Frías.

No es la primera vez que Luque anda transitando las tierras venezolanas. Desde hace 15 años hace peregrinación de lunes a miércoles Santo, pero el año pasado le llegó una revelación. “El señor Jesucristo se me apareció en un sueño y me dijo que tenía que caminar por la salud de Chávez”. Fue entonces cuando el 17 agosto de 2011 sale de San Fernando de Apure  hasta llegar Miraflores.

“Fueron 500 kilómetros de amor que he recorrido con esta cruz, por la esperanza de un pueblo, por la esperanza en que el presidente Chávez continúe gobernando a este país y siga dirigiendo los destinos que Dios le encomendó, para que el proceso y el proyecto de la revolución bonita siga ejecutándose", expresó en ese momento.

Relata Luque que pasó por el Hospital Militar, como un aporte espiritual  y de sanación para el mal que lo aquejaba en ese momento. “El día 1 de septiembre de 2011 le llevamos la cruz al palacio de Miraflores”.

En la amena conversación sostenida en el la Sala de Prensa del MPPE, José Gregorio Luque dijo con mucha sencillez que ya ha quemado los primeros 500 kilómetros de esta peregrinación, llamada la Gran Cruzada Milagrosa del Oriente que se inició el 5 de agosto del año en curso.

- Hoy hemos llegado aquí al Ministerio del Poder Popular para la Educación, para fortalecer espiritualmente a la ministra y a todo su equipo, porque sabemos que ustedes tienen una altísima responsabilidad en la educación inicial, primaria, media, especial y de adultos que se imparte en este país. Sabemos cómo han sido incluidos estudiantes al sistema educativo, que antes no tenían esa posibilidad, gracias al proceso revolucionario, niñas, niños y jóvenes de la patria se han visto beneficiados.

- Hoy dejamos La Cruz aquí por tres días para compartir nuestra fe con las y los servidores públicos de este ministerio. El día martes partimos hacia el oriente del país, esperando hacer otros 500 kilómetros más, gracias al señor de Nazareno, sano, salvo y tranquilo.

Este luchador social agradeció el apoyo brindado a los cuerpos de seguridad y “al equipo que me acompaña durante esta caminata, en especial a este ministerio porque me apoyaron en estos últimos kilómetros, los más difíciles de este peregrinaje porque estamos hablando de la Panamericana. Espero estar el 8 de septiembre en el Valle del Espíritu Santo, con mi virgencita Del Valle, en el estado Nueva Esparta.

Siempre con una sonrisa en su rostro y gran humildad, José Gregorio Luque, cuenta que son muchas las anécdotas que le han ocurrido durante estos 15 años, por esas carreteras de Dios. Reconoce que la gente es muy solidaria, le toman fotos, le piden que entre a las iglesias para recibir su bendición, otras se le arrodillan para pedirle sanación, en fin son más las cosas positivas que cuenta en su balance. “Cargo una ponchera donde pongo hielo y meto los pies para que se desinflamen”, confesó con una carcajada.

 

MPPEU/ Inés Marcano/ Fotos: Jairo Bonilla Garay